No te compliques y vive el momento.
Con derecho a roce. Hace mucho tiempo, dos adolescendes unidos por algo más que pura atracción sexual, hablando tranquilamente estando sentados en las escaleras, de un simple portal, de cualquier ciudad, de cualquier país. - Ya te he dicho que esto que tenemos no va a durar para siempre. - Y yo ya te he dicho que yo no te veo teniéndote como novio. - Es que me da la sensación de que eres como una moto, que cada dos por tres tengo que llevarla al taller porque siempre le falla alguna pieza. - ¿Qué? Perdona, pero yo soy una moto que funciona perfectamente pero que TÚ no haces más que ponerle piezas defectuosas en cada revisión y por eso, según tú, no funciona bien. - Vale... tienes razón. Y lo siento, no volveré a compararte con una moto. - Oye, ya te lo he dicho, me gustas y yo te gusto , ¿no? - Sí. - Entonces, si nos gustamos ahora y encajamos bien, ¿por qué hay que preocuparse por el futuro? - Es que cuando se acabe, se acabará. Y podrá ser de...