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Mostrando las entradas etiquetadas como decepción

Ya no quiero.

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El cactus fue lo único bueno de lo nuestro. Ya no quiero hablar de ti. Es algo que me cansa. Ya no suelo pensar en ti, fue algo que ocurrió sin más. Después de “ Sabía que no ibas a llamar ”, debí haberte mandado a la mierda, no volverte a hablar, no volver a quedar. Pero me enredaste una vez más. “Me gustas” fue pura dopamina, se lo escribí a esa imagen de ti que tú me vendiste, que yo me imaginaba. Fueron mis ganas porque aquello fuera real. Ya no quiero hablar más sobre ti, no hay ninguna motivación. Ya no me toco pensando en ti, ni si quiera te apareces ya en sueños. Me arde el culo de cagar las mariposas putrefactas que vivían en mi estómago. Y por el retrete que se van mis sentimientos. Ya me da igual si a veces te follas a otra. Con la distancia dejé de sentirte mío. Putada tuya, tras putada dejé de sentirme tuya, Y yo que creí que jamás llegaríamos a esto, pero pasó. Que no llamar, no es amor. Que...

Sabía que no ibas a llamar.

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  Aquí Sabía que no ibas a llamar, de la misma forma que supe que estabas con alguien más aquel día que me dejaste esperándote en el coche, mientras tú estabas en casa del “cuñado de tu hermano”. Sabía que no ibas a llamar, de la misma manera que supe que lo nuestro ya había acabado cuando soñé con el manzano y la lluvia de ceniza. Sabía que no ibas a llamar de la misma forma que supe que no lo ibas a hacer todas aquellas veces que dijiste que lo harías, pero no. Sabía que no ibas a llamar, de la misma manera que supe que realmente te habías ido, cuando te fuiste aquel diciembre. Sabía que no ibas a llamar, de la misma forma que supe que ya te había perdido, la última vez que me cambiaste por otra. Sabía que no ibas a llamar, de la misma manera que sentí que ya no me mirabas con ese brillo en los ojos, porque de algún modo, ya no tenías curiosidad por mi. Sabía que no ibas a llamar, de la misma forma ...

Le dejé entrar (People always leave)

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One Tree hill - Luke Lo dejé entrar porque sentí que era diferente. Yo no quería nada, estaba demasiado quemada. Le dejé entrar porque creía y sentía que era especial. Yo no buscaba nada, me sentía demasiado agotada. Para mi era algo nuevo y me ilusioné. Porque era algo totalmente opuesto a todo lo que había visto. Le dejé entrar porque él insistió en que quería entrar. Pensé en hablarle realmente de mi, de cosas que guardo en mi y que nadie más sabe. Esa confianza me trasmitía. Le ví y sentí que el mundo se callaba. Y a medida que íbamos hablando más rápido el tiempo pasaba. Le dejé entrar en mi mente, porque mostró especial interés y hablarle era fácil y sencillo. Le toqué y sentí calor, nos cogimos de la mano y sentí que hacíamos lo correcto. Que estaba bien abrirme a él... y me abrí. Me besó torpemente y yo ya estaba perdida en sus ojos. Y a medida que avanzaba él se est...

¿Y qué va a pasar ahora?

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fuente: facebook. Sentí que teníamos algo especial, que al final resultó que era de lo más común. Lo que yo pensaba que era una conexión mutúa, no era más que el efecto que produces en las demás. ¿Y qué va a pasar ahora? Si ya no tengo nada a lo que me pueda aferrar. ¿Y qué vas a hacer ahora? Si ya no hay nada por lo que poder luchar. Desde que te marchaste, me hago las mismas preguntas. Sus respuestas vienen de forma simple, aunque he tardado un tiempo en afrontarlas. ¿Alguna vez hiciste por mi algo? Y la respuesta vino de forma fácil: muy poco. ¿Alguna vez me demostraste que me querías? Y la respuesta era aún más fácil: nunca. ¿Entonces porqué te sigo queriendo? La verdad no lo se, supongo que seré imbécil. La forma en la que me hacías sentir, me hacía pensar que eras el indicado. Pero digo yo que me equivoqué, otra vez. Y con esta ya son siete. Pues si que voy a ser imbécil. ¿Entonces tiene sentido seguir ...

La ausencia del amor.

El ruido del motor inundaba la calle, aún era demasiado pronto para que se fuera el frío,demasiado tarde para que el sol no se viera ya. No había ni un alma por allí, la ciudad aún dormía mientras aquel viejo citröen saxo era conducido por la gran avenida. Una débil música se escuchaba allí dentro, donde el frío no traspasaba, donde los rayos del sol pintaban de colores pastel el interior, allí dentro donde el conductor y el copiloto esperaban con poca alegría a que el semáforo se pusiera en verde. El copiloto miraba ausente por la ventana, como de costumbre lo hacía, pero aquella mañana de primavera era distinta. Algo había despertado en su interior. Hacía muchos años que guardaba aquellas preguntas sin resolver en lo más profundo de su cabeza, en lo más profundo de su corazón... El joven chico de mirada introvertida se giró para contemplar al conductor y titubeando comenzó a exponer aquel enredo mental que lo consumía: − Aitor... − ¿Qué? - contestó éste con voz ronca. ...