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Dolor crónico.

¿Alguna vez te has parado a pensar en como afecta el dolor al ser humano? Y no hablo del dolor físico, si no del emocional, del que se lleva por dentro y la mayoría de las veces ocultamos. Yo no soy sientífika , ni mucho menos he estudiado psicología. Pero desgraciadamente de dolor se un rato. Lo que he podido observar a lo largo de mi vida es que, aquellas personas que menos dolor habían atravesado en sus vidas, menos afines a mi eran. Sin embargo mis mejores amigos, a su manera e intensidad podrían escribir sus memorias y alguna telenovela harían de sus vidas.  Una vez me topé con alguien que bloqueaba el dolor, creía que así le ayudaba a centrarse en las cosas importantes de su vida, a no hundirse y a seguir con su vida. Pobre diablo. No es consciente de la santa ostia que se va a dar el día que encienda su humanidad y el dolor le rompa por dentro. Lo peor de todo es que intentó que yo actuara así. Y eso reafirmó aún más el tipo de relación ave fénix que tengo con el m...

La ausencia del amor.

El ruido del motor inundaba la calle, aún era demasiado pronto para que se fuera el frío,demasiado tarde para que el sol no se viera ya. No había ni un alma por allí, la ciudad aún dormía mientras aquel viejo citröen saxo era conducido por la gran avenida. Una débil música se escuchaba allí dentro, donde el frío no traspasaba, donde los rayos del sol pintaban de colores pastel el interior, allí dentro donde el conductor y el copiloto esperaban con poca alegría a que el semáforo se pusiera en verde. El copiloto miraba ausente por la ventana, como de costumbre lo hacía, pero aquella mañana de primavera era distinta. Algo había despertado en su interior. Hacía muchos años que guardaba aquellas preguntas sin resolver en lo más profundo de su cabeza, en lo más profundo de su corazón... El joven chico de mirada introvertida se giró para contemplar al conductor y titubeando comenzó a exponer aquel enredo mental que lo consumía: − Aitor... − ¿Qué? - contestó éste con voz ronca. ...

Paradigmas.

En mi último año de instituto, un día estaba asomada a la barandilla del segundo piso y mientras observaba el recibidor vi que un chico se arrimó a la caja de pilas y empezó a hurgar en ella (ya que era el típico gamberro de clase y siempre buscaba llamar la atención), y allí mientras esperaba a que sonara la campana finalizase el recreo, me dediqué a observarlo desde arriba, curiosa por ver qué pretendía, y más que nada para matar el tiempo y enriquecer mi aburrimiento. Cuando recordé que hacia pocos días que yo misma había dejado una bolsa de pilas para reciclar en esa misma caja, cuando caí, me dije: Oh, no... joder . A los poco segundos encontró una de las pilas que yo dejé y exclamó asombrado: “¡Ostia, una pila mordida!”, se giró hacia sus amigos (que éstos más bien eran copias a lo Crabbe y Goyle de Harry Potter) y les dijo: “¡Eh mirad una pila mordida!, ¿pero ésto quién lo ha traído?”- luego entre risas añadió: “¿Quién ostias muerde pilas?”. Por razones que aún desco...