Paradigmas.
En mi último año de instituto, un día
estaba asomada a la barandilla del segundo piso y mientras observaba el recibidor vi que un chico se arrimó
a la caja de pilas y empezó a hurgar en ella (ya que era el típico
gamberro de clase y siempre buscaba llamar la atención), y allí mientras esperaba a que sonara la campana finalizase el recreo, me dediqué a observarlo
desde arriba, curiosa por ver qué pretendía, y más que nada para
matar el tiempo y enriquecer mi aburrimiento. Cuando recordé que
hacia pocos días que yo misma había dejado una bolsa de pilas para
reciclar en esa misma caja, cuando caí, me dije: Oh, no...
joder.
A los poco segundos encontró una de
las pilas que yo dejé y exclamó asombrado: “¡Ostia, una pila
mordida!”, se giró hacia sus amigos (que éstos más bien eran copias a lo Crabbe y Goyle de Harry Potter) y les dijo: “¡Eh mirad una pila mordida!, ¿pero ésto quién lo ha traído?”- luego
entre risas añadió: “¿Quién ostias muerde pilas?”.
Por razones que aún desconozco, ni me
avergoncé, ni le dije nada, ni mucho menos intenté darle
explicaciones. Me quedé allí viendo la irónica escena y
preguntándome a mi misma cómo debía ser el hecho de encontrarse una
pila mordida y flipar al verla, o incluso cuál debía ser la
sensación de decir : ¡joder, qué raro, qué cosa tan anormal!.
Entonces fue justo ahí , uno de esos momentos reveladores que tienes en la vida, pues comprendí que significaba la palabra normalidad
y que significaban los distintos paradigmas.
Más tarde,no recuerdo si ese mismo
día, o quizá fuera otro. Estábamos los de clase de música en otra
aula, porque aquel día no podíamos estar en el aula que tocaba , así que como eramos pocos y los pocos que habíamos nos llevábamos bien y la profesora era bastante enrollada tuvimos una de esas
clases en las que hablas de todo ,menos de lo que se tiene que hablar
en clase.
Y hablando, hablando, fuimos a parar con el
tema de la “normalidad”. Qué considerábamos normal y qué no.
Yo, aún no recuerdo qué me impulsó a
hacerlo, pero le conté mi experiencia con lo de las pilas. Y después
le dije “Porque claro, cualquier persona que no conviva con un
autista con tendencia a morder (y no comer, eh) pilas, o en general
el resto de personas que no convivan en mi casa – ya que no todos
los autistas tienen las mismas pautas ni *estereotipias – es normal
que flipen cuando vean una pila mordida, pero sin embargo, cuando yo
estoy por casa y veo una pila mordida, me digo, bah... ya ha mordido
otra pila, y sigo con lo mío”.
La profesora, el resto de compañeros y
yo nos reímos de lo que acababa de contar, pero fue más bien una de
esas risas de me río por no llorar. Y ella me dijo, entre risas
“bueno, claro, tienes razón. Si es algo que de normal ves , es
normal que no te escandalice”.
La normalidad es subjetiva, no os
dejéis engañar.
*estereotipia: repetición constante y automática de movimientos o palabras.
Laila Mor Romero.
Curiosamente yo pienso bastante en lo que se considera normal, lo políticamente correcto y las limitaciones que se pone la gente al aceptar como normal la realidad en la que viven.
ResponderEliminarYo nunca encajé en el instituto, era el marginado rarito, ahora tengo muy buenos amigos, pocos pero no los cambiaría por nada.
La gente, cuando me conoce, piensa que estoy un poco grillado y que soy demasiado soñador.
Gracias por escribir Lai^^
Pd: soy duy
¿Te llamas Nacho? Me gusta ese nombre :)
EliminarLa gente siempre te va a criticar hagas lo que hagas y no le vas a poder caer bien a todo el mundo, así que se feliz a tu manera.
Gracias a ti por leer, que siempre estás ahí :P