Memorias de una ornitofóbica.
Dejando a un lado las coñas sobre los
ornitorrincos, la palabra ornitofobia está compuesta por dos
palabras, ornito que proviene del griego ὄρνιθος que
significa ave, y de fobia que también proviene del griego Φόϐος
y significa miedo (ésta última creo que es bastante más conocida).
Así a su vez, la ornitología es la ciencia que estudia a las aves.
Y por efecto dominó ornitofóbica es una persona que padece fobia a las aves. NO A LOS ORNITORRINCOS. POR FAVOR.
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| Iago (Aladdín) |
No es fácil sobrellevar una fobia como
esta, con esto de Internet ahora tienes toda clase de información
en la palma de tu mano, pero a mis 23 años jamás he llegado a
conocer a nadie con esta fobia, lo cual me aisló un poco más del
mundo exterior y me hacía sentirme un poco extraña e incomprendida.
Si que me he encontrado con gente que le tiene asco a las palomas, o
cierto respeto a los gallos, pero eso no tiene nada que ver con la
ornitofobia. Crecí rodeada de gente que no entendía esta fobia y
eso no me ayudó para nada. Incluso la gente me ha llegado a decir
que tampoco es para tanto, que los pájaros no hacen nada. Entonces
es cuando yo les digo a esas personas que tienen miedo a los gatos,
que tampoco es para tanto, que yo duermo con ellos y vivo rodeada de
ellos y no hay de que temer, a esas personas con aracnofobia, que
tampoco es para tanto, que no hacen nada, que son muy bonitas, a esas
personas con musofobía, que tampoco es para tanto, que yo he llegado
a coger ratones muertos de la cola y tener que tirarlos a la basura
porque mis gatos los habían matado, a esas personas que tienen
claustrofobia y no pueden subir por un ascensor, que no pasa nada,
que siempre tendrán la opción de las escaleras...
¿Qué no pasa nada? ¿Qué tampoco es
para tanto? La próxima vez que alguien con una fobia te confiese su
temor, que confíe lo suficiente en ti como para hablarte de sus
mayores temores, no se te ocurra abrir la boca y cagarla con esas
dos frases, aunque tú lo estés pensando, en lugar de eso, mírate
en el espejo y preguntate a ti mismo a qué temes, porque quizá esa
persona no tenga ese temor en absoluto, y si fueras tú el que se
está abriendo, te gustaría un poco de comprensión por la parte de
la otra persona. Y no me vale que no tengas miedo, porque quizá
fobia no sufras ninguna, pero miedo tenemos todo.
Porque lo peor que le puedes decir a
una persona que padece algún tipo de fobia (en especial la
ornitofobia) son esas dos frases. Nunca podrás entender el temor, el
pánico con el que tenemos que luchar día a día, cada vez que
andamos por la ciudad. Yo siempre voy escuchando música porque eso
me ayuda a mantener mi miedo enjaulandolo y de alguna forma eso me
mantiene cuerda y no salto disparada en cualquier dirección cada vez
que me pasa sobrevolando cerca una paloma, cada vez que voy caminando
por la ciudad, y que me atropelle un coche, me entre un ataque de
pánico, o acabe teniendo un ataque al corazón. Prefiero caminar
sola, porque pocas personas entienden esta fobia y también porque no
me fío de casi nadie. Aún así, la gente, cada vez que hago algún
movimiento inesperado, me asusto, pongo cara de querer gritar, o
empiezo a correr sin razón aparente, me mira como si estuviese loca,
y la mayoría de las veces cuando cruzo de acera, hay personas que me
miran extrañadas pensándose que las esquivo a ellas...
Muchas personas no son conscientes de
que el miedo y la fobia, aunque parezca que si, no son lo mismo. El
miedo tiene un porqué, la fobia no. Tú cuando tienes miedo sabes a
qué tienes miedo, y si no, es porque de alguna forma te mientes a ti
mismo, por lo contrario, cuando sufres de fobia, no. Da igual cuantas
veces lo pienses, no lo sabes, y nunca lo sabrás. Y es ahí donde
reside la razón de la fobia, el no saber porqué. A veces voy por la
calle y miro a las aves cuestionándome porqué, y siempre obtengo la
misma respuesta de mi mente: no lo sé. Y sí, en su día fui a
psicólogos, homeópatas y sófrologos, pero nada. Cuenta la leyenda,
que con hipnosis se va la fobia, pero yo todavía no lo he probado,
aún así no me fío mucho de que eso funcione.
Mientras tanto, sigo alerta cuando voy
caminando, escuchando buena música que me mantiene en calma, no
puedo tomarme birras con mis amigos en ninguna terraza a la luz del
sol, ni ir a sentarme en ningún banco de cualquier parque a observar
a la gente pasar durante el día. Pero he aprendido a apreciar la
noche y la luz tan bonita de la luna. A caminar por la calle sin luz
con plena tranquilidad y sin ningún temor más que haber cerrado con
llave la puerta de mi coche, mientras voy de camino al garito de
siempre, a ver a los de siempre, a beber lo de siempre. Y mientras
siga brillando la luz de la luna, caminaré con más seguridad y sin
preocupación.
Laila Mor Romero.

Me has hecho recordar a cuando tenía miedo a la oscuridad (en mi infancia), me protegía con una pistola de rayos e imaginaba las muertes de mis demonios.
ResponderEliminarRecuerdo que empecé a ver una sombra en la puerta de mi habitación, era una figura humana muy alta, entraba por el umbral y desaparecía, al principio me daba miedo pero después me ayudaba a dormir.
No sé lo que sería, pero un día me levanté de la cama y fui a su encuentro. Desapareció y no volví a verlo, curiosamente también se me fue la fobia a la oscuridad.
Pd: necesitas una pistola de rayos xDD
Vaya, eso es un caso propio de Cuarto Milenio jajajaja
EliminarLo pediré para Papanoel, a ver si me dan una :P