La ausencia del amor.

El ruido del motor inundaba la calle, aún era demasiado pronto para que se fuera el frío,demasiado tarde para que el sol no se viera ya. No había ni un alma por allí, la ciudad aún dormía mientras aquel viejo citröen saxo era conducido por la gran avenida.

Una débil música se escuchaba allí dentro, donde el frío no traspasaba, donde los rayos del sol pintaban de colores pastel el interior, allí dentro donde el conductor y el copiloto esperaban con poca alegría a que el semáforo se pusiera en verde.

El copiloto miraba ausente por la ventana, como de costumbre lo hacía, pero aquella mañana de primavera era distinta. Algo había despertado en su interior. Hacía muchos años que guardaba aquellas preguntas sin resolver en lo más profundo de su cabeza, en lo más profundo de su corazón... El joven chico de mirada introvertida se giró para contemplar al conductor y titubeando comenzó a exponer aquel enredo mental que lo consumía:
− Aitor...
− ¿Qué? - contestó éste con voz ronca.
− Anoche soñé con ella...

Aitor seguía mirando fijamente al semáforo, pero el significado de aquellas palabras hicieron que despertara del todo, aunque no se giró a mirar al que le acababa de preguntar, simplemente dijo muy tranquilo:

− Lo superarás Matt. - Pero a Matt esas palabras ya no le conformaban, Aitor se las había dicho ya tantas veces...
− ¿Cómo lo hiciste tú para olvidarla? Esta vez Matt miraba a Aitor con mucha curiosidad en los ojos, con un toque de amarga desesperación y Aitor lo notó al encontrarse con aquellos ojos verdes, tan parecidos a los de ella.

El semáforo ya se había puesto en verde y Aitor conducía por aquella gran avenida para salir de la ciudad mientras le iba explicando a Matt:

− No fue fácil. No es fácil Matt olvidar a alguien a quien has amado con todo tu ser, que ha significado tanto para ti. Alguien que te ha traicionado de la peor de las maneras.. alguien a quien amas y en segundos empiezas a odiar con una intensidad enorme porque la rabia te consume...

A pesar de que realmente ya hacía muchos años que había ocurrido aquello, Aitor se enfurecía al recordarlo y dejó escapar un tono de malestar en sus palabras conforme las iba dejando escapar de su interior. Pero la curiosidad de Matt seguía ahí, en sus ojos, así que siguió:

Aunque un día te levantas y te das cuenta de que ese amor ya no te duele, tal vez aún pueda estar en ti, pero ya no te duele. La voz de Aitor era pausada y algo más serena e impotente después de sentirse despierto del todo. Matt al oír aquellas palabras, sentía que casi conseguía la clave del misterio.

− Pero la echo tanto de menos, Aitor. A veces tanto que siento que el dolor me va a estallar dentro del corazón. - Matt se empezaba a poner algo histérico conforme iba abriendo su mente, pero Aitor no le frenó Me duele tanto todo. El que tuviéramos que haber llegado a aquella situación, a veces me cuestiono el porqué a mi, el porque yo. ¿Qué le he hecho yo al universo para que me castigue así? Es tan frustrante, cada mujer con la que estoy, de alguna manera intento que llene el vacío que ella dejó en mi. Y la busco en ellas, la busco Aitor, a pesar de que me engañe y sepa que ella no estará en ninguna de ellas...- Matt respiró profundamente y continuó hablando mientras apretaba las manos contra su cabeza – En ocasiones, creo que me voy a volver loco...−.

− Matt, aún eres joven. Yo hace mucho también tenía eso en la mente, pero un día me di cuenta de que no merecía la pena malgastar ni lágrimas ni amor por alguien que no te quiere, que te abandona despreciándote... Ella era mi todo, y bueno... ya sabes que pasó. - Dijo Aitor secamente queriendo finalizar la conversación.

-¿El dolor se irá algún día? ¿El tuyo se fue? … - Matt abría los ojos como platos, sentía que estaba a punto de hallar las respuestas y no las quería dejar escapar, no ahora.

Aitor ya conducía por la autovía, rodeados de un paisaje montañoso y sin a penas coches a su alrededor. Miraba fijamente a la carretera mientras contestó a Matt:

− No te voy a mentir, con el tiempo se irá, pero siempre habrá días que caerás; porque eres humano y eso no lo podrás evitar. Aunque cada vez esas caídas serán menos dolorosas.

− Deseo que vuelva.

− Olvídalo, no lo hará.

− Soy incapaz de aceptarlo, esto me duele demasiado Aitor.

− Tiempo, Matt.

− Pero..

− Tiempo.

− Per...

− ¡TIEMPO! - gritó Aitor ya enfadado.

Matt se sobresaltó al verlo tan enfadado, pero aún así no se asustó y añadió:

− A veces creo verla por la calle...

Aitor enfadado, cansado y sin ganas de desenterrar sentimientos que no quería sacar a la superficie sólo porque Matt hoy se había levantado curioso, le dijo a su hermano pequeño finalizando la conversación:

− Matt, mamá jamás volverá. 

Laila Mor Romero.

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