Bifurcaciones.

La vida es eso que pasa mientras esperamos a tomar decisiones” pensó mientras observaba el cielo estrellado desde aquel coche rojo. Quería decir tantas cosas, pero nada salía de su boca. Ni de su alma. Estaba absorta saboreando la paz que le producía perderse en aquel manto de estrellas. A veces observaba como él la miraba de reojo y le entraba cierta inquietud, “quizás él espere algo de mi, alguna palabra, mirada o algún beso deseado”, le rondó por la cabeza.

Pero las estrellas la hipnotizaban. Estuvo a punto de girarse, mirarle a la cara y susurrarle un emotivo “te quiero” mientras le miraba a la cara. Pero no podía, la imagen de otra persona le venía a la mente cuando fugazmente se le planteaba esa idea en la cabeza.


Él era todo lo que ella siempre más había querido, y sabía que le podía dar todo lo que esperaba encontrar en una persona, y con la que formar un futuro. Pero habían pasado tantas cosas... la había descuidado tanto, que ahora, por más que quisiera , por más que se lo replanteara o imaginara un futuro con él , un amargo sentimiento recorría por todo su cuerpo. Porque ahora era diferente, ahora había alguien más.

Alguien orgulloso, algo inmaduro y sin rumbo fijo, pero que nunca se había marchado por mucho que empeoraran las cosas. Y eso no se olvida, más bien se te marca a fuego en la piel. Entonces pensó “lo importante no es que te digan que quieran estar contigo, sino que lo hagan”. Quizás se había estado obsesionando demasiado con el futuro, con encontrar el camino correcto y empezar ya a recorrerlo, sin percatarse que tenía en su vida ya a alguien que día a día, a su manera le decía te quiero”, “eres importante para mi” y “no quiero perderte” y que inconscientemente, el camino ya lo había empezado a recorrer y cuando estaba con esa persona, una vez dejó de juzgarla y esperar nada de ella, era completamente feliz y no necesitaba nada más.


Y fue ahí, cuando se dio cuenta de que era cuando mejor estaban las cosas y sentía que iban a ser incluso mejores. Por eso no le dijo ningún “te quiero“ ni lo beso a él. Porque él ya tomó su decisión al abandonarla en su día, empujándola hacía otras personas, y ella ya había tomado la decisión de optar por quien la eligió, y la sigue eligiendo. 

Laila Mor Romero.

Fotografías: Via APP Bitmoji

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